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50 sombras de quien?

Hoy de reojo apareció en mi TL una nota sobre la literatura erótica, especialmente sobre el mega best seller “50 sombras de Grey”. El estudio a grandes rasgos hablaba de cómo el libro enfatizaba y se sustentaba en cierto masoquismo femenino (Freud se revolcaría en su tumba) y que su gran éxito se debía en gran parte al placer en el sufrimiento que sostiene el libro. También hablaba de cómo (en una extraña conexión pero bueno, era un estudio) a partir del suceso del libro se habían exacerbado ciertas prácticas masoquistas en relación a la tasa de criminalidad.

Confieso que el libro es tanto de los muchos que comencé a leer, pero que me aburrió a las pocas páginas. No me considero la gran lectora pero tampoco hago culto del “soy la excepción, soy especial”, como de aquellos que levantan orgullosos la bandera de no pertenecer a las masas.

Para nada.

Más de una vez emprendí la lectura de grandes éxitos recomendados por amigas, para aburrirme o embolarme enseguida, y me vi envuelta en una especie de autosacrificio perseverante y tenaz para poder leer y avanzar en la lectura, sin resultados. A la vez he leído con gran entusiasmo altísimos éxitos de kiosco en el tren como Jazmin y Harlequin, con cuerpos esculpidos y romances en el mediterráneo, labios carnosos y muslos torneados, en escritos para nada dignos de un premio, pero que me hicieron salir exitosamente de la realidad.

Confieso que en cuanto leo que la protagonista es frágil, sensible, a veces de rasgos pálidos y el personaje masculino es una especie de déspota, me torra.

Muchas veces estas chicas son rubias de rizos tipo Daryl Hannah en Splash. Son por lo general las típicas frágiles (pero fuertes en la adversidad ojo). Son las que adelgazan hasta las ojeras en los problemas. Creo que Bridget fue la única en su especie que atacó la heladera. (No queremos imaginar rollos en las fantasias eróticas)

La verdad es que las mujeres también protestamos por el photoshop en las revistas, pero después no nos bancamos una imagen “real”, no la consideramos aspiracional, hablando en gran escala. Trabajé en la industria cosmética casi 15 años y les aseguro que fue tema de debate en muchas reuniones de producciones de moda, o de branding inclusive, pensando en cómo encarar nuevas campañas o lanzamientos.

Las  mujeres no queremos ver lo real? Nos gusta levantar ciertas banderas y después rechazarlas?

Queremos poder y ser reconocidas y autónomas, pero a la vez somos masoquistas y queremos sufrir y que nos sometan? Qué se yo. Algo de eso habrá no?

Lo que sí se es que cuando más fantaseaba con estos tipos, yo no estaba enamorada de nadie. O si, pero me faltaba esa lujuria que también necesitamos (Algún día voy a escribir sobre el goce femenino y como somos más lujuriosas que los hombres, pero ese es otro tema)

Cuando elegimos soñar, me pregunto otra vez porqué disfrutamos de aquellos que repudiamos.

Será que la fantasía tiene ese encanto que en lo real se torna rechazado.

Porque para conseguir un Grey, que te hagan sufrir pero “te aman” allá afuera del libro, está lleno, y cuando pasa no le vemos nada de seductor ni viril.

Porque el sometimiento cuando es solo un juego erótico da rienda suelta a la fantasía, y puede estar bueno en la cama; pero no es tan gruesa la línea que separa el padecimiento una vez que decidiste fumarte un pucho y bajarte de la cama.

One thought on “50 sombras de quien?”

  1. Muy muy de acuerdo y lamento mucho que muchas mujeres necesiten de este tipo de ” libros” para explorar sus fantasías, por la poca calidad que tiene, lo aburrido, etc.

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