Una nena de 14 años

Cuando se opina de un evento en general, podemos realizar todo tipo de análisis sin permitirnos la identificación instantánea, cosa que no pasa cuando nos vamos metiendo en las historias particulares de cada victima.

El viernes ví una nota que le hacían a una sobreviviente de la tragedia de Once, entre muchas otras, que me conmovió.

Y decidí escribir este post, para tratar desde mi humilde lugar a hacer homenaje a las víctimas de esa tragedia, que es la de todos.

En el caso de esta sobreviviente, con secuelas aún en una de sus piernas que no le permiten movilizarse normalmente, la tragedia distó de ser un milagro. Ella viajaba con su hija de 14 años que perdió la vida instantáneamente.

A sus pocos años esta nena ya había luchado contra una enfermedad del tipo incurable. Un verdadero milagro. Y estaba realizando los preparativos de su fiesta de 15.

Hagamos el ejercicio por un momento de pensar en todo lo que vivimos desde los 14 años.

Me puse a pensar y enlisté: el secundario, todas esas salidas con amigas, conocer chicos, el primer beso, las salidas, el fans club que armamos, viaje a Bariloche, anotarme en la facultad, empezar a viajar sola a Buenos Aires para cursar…

Aprender todas esas teorías interesantes en la facu. El primer amor, la primer relación sexual, el primer desengaño.

Cumpleaños de papá, de mamá, mi primer viaje a Europa, mochila en la espalda, viendo y tocando todas esa maravillas que solo había visto en peliculas.

Enamorarme otra vez, y sentir que todo empezaba otra vez. Desilucionarme nuevamente.

El primer día de trabajo: los nervios, los compañeros, los desafíos.

El día que me recibí! Conocer a mi tercer novio, la ilusión, el viaje a USA, aquel bar en Paris…

Mis años de soledad, las noches con amigas, las borracheras, las salidas con impresentables.

El dia que me confirmaron aquel puesto.

El día que conocí a mi futuro marido, y lo que vendrá.

Cada uno podrá agregar hijos, otras vivencias, otras pérdidas, duelos y otras alegrías.

Esta nena de 14 años detuvo su marcha en esta vida antes de cumplir el sueño de tener su fiesta de 15.

Y escuchar que su muerte como la de tantos otros, se comparase a una muerte natural, me parece de una violencia simbólica tal como la que ejerció presión andén contra andén.

De Ulises a Harry Potter

“…Si no nos arriesgamos, si actuamos roles socialmente prescriptos en lugar de emprender nuestros viajes, experimentamos un vaciamiento interior. Cuando las personas son desalentadas a atacar dragones, internalizan la necesidad y se atacan a sí mismas, declarando la guerra a cualquier atributo  de sí mismos que consideren desagradable. O se enferman y tienen que luchar para reponerse. Uno de los temas primarios de la literatura en la actualidad es esa experiencia de alienación y desolación. Por eso el antihéroe reemplaza al héroe…”-

Carol Pearson

La primera que vez que escuché a Leandro Pinkler, supe que era el comienzo de una fuerte predilección por sus conferencias. Una de mis favoritas fue allá por el 2011 donde trató el tema aquel del “Mito del héroe”.

Debo reconocer que lo escuché en un momento de esos claves de mi vida, y es el momento clave de una de mis amigas el que me lleva a aquel momento.

El mito del héroe se trata básicamente de un viaje, y este viaje heroico atraviesa absolutamente la historia de la humanidad en múltiples historias, mitos, fábulas y otros cuentos de hadas y leyendas, donde nos relatan cómo una persona se pone en marcha para dar cumplimiento a la gran tarea, la búsqueda de un tesoro difícil de encontrar.

Algunos de ellos han sido realmente famosos en la historia: Jasón, Moisés, Eneas, Odiseo, Hercules, Ulises. Y para quién dude de su vigencia en el tiempo no tiene más que pensar en la fama mundial de los escritos de Tolkien, Bradbury y a J.K. Rowling con su Harry Potter.

Pero traspasa la ficción, porque podemos aplicar este viaje al viaje que todos como seres humanos somos llamados a emprender: el viaje al alma misma.

Fue Carl Jung el que ahondó en este sentido, diciendo que este viaje del héroe que sobreabunda sospechosamente en todas las culturas de manera universal, es en realidad una proyección del camino que los humanos debemos recorrer a lo largo de nuestra vida.

La estructura básica de este mito es una misión que el héroe debe llevar a cabo, durante la cual se encuentra con enemigos y amigos, ayudantes o aliados.  Una vez que consigue lo que busca, deshaciéndose de sus perseguidores o adversarios, toma el camino de regreso a casa, adonde regresa marcado por las huellas del viaje. Es por ello que se llaman viajes iniciáticos: la persona se transforma para siempre y descubre potencialidades que desconocía poseer.

Muy complejo? En definitiva es el viaje a la felicidad propia, ese lugar que parece tan utópico que tiene el color del mito.

Yo creo de hace un tiempo ya que nada bueno puede llegar siempre y cuando no haya una valoración personal y una estima propia dignas, y que luego todo puede darse ya sea en el campo laboral, amoroso, o profesional. Es la tan trillada frase de “si no te valorás a vos mismo, como pretendes que te valoren otros?”

Parece una estupidez pero sin embargo el ser humano no para de repetir historias nefastas, auto destructivas  en su vínculo con otros que lo dañan, como si todo el tiempo no parara de decirse frente al espejo “No te mereces algo bueno”. Y bien que gasta millones en encontrar la clave que lo saque de tales círculos viciosos.

Cuando era más chica me juzgaba/n por ser un poco dura y tajante en mis opiniones respecto a otros, y a mi misma; pero fue solo cuando pude realmente ejecutar cortes claros respecto a lo mal que me hacían otros, sin por ello connotar que fueran en si malas personas, que empecé realmente a hacerme un bien a mi misma. Igual me siguieron juzgando, pero me dejó de importar.

Y creo que eso fue lo que me pegó de la charla: la parte de la búsqueda.

La búsqueda no tiene nada de placentero, ni tiene un fondo de cortina musical hollywoodense, y está llena de pérdidas. Es un duelo constante.

La búsqueda es tortuosa, dolorosa, solitaria, pero si tiene recompensa.

Eduardo Cirlot nos dice. “… desde el punto de vista espiritual, el viaje no es nunca la mera traslación en el espacio, sino la tensión de búsqueda y de cambio que determina el movimiento y la experiencia que se deriva del mismo. En consecuencia estudiar, investigar, buscar, vivir intensamente lo nuevo y profundo son modalidades de viajar o, si se quiere, equivalentes espirituales del viaje. Los héroes son siempre viajeros, es decir, inquietos…” “…Pero el verdadero viaje no es nunca una huida ni un sometimiento, es evolución. Viajar es buscar. Así en general diríamos que el viaje a los infiernos simboliza el descenso al inconciente, la toma de conciencia de todas las posibilidades del ser…”

No hay viaje sin atravesar las sombras, dice Jung. Es un “descenso al infierno mismo”. 

La última lección que aprende el héroe es la de la felicidad. La necesidad de emprender el viaje es innata a nuestra especie.

 

Conclusión 

No hay manera de evitar el viaje.

Llega y nos encuentra si es que no nos movemos con valor para encontrarla.  La única salida es atravesarla.

Emprender esta búsqueda requiere de valentía, y tal cual lo dice su nombre, el viaje es solo apto para héroes.

Y mi amiga ya anda con la pesada mochila a cuestas.

 

 

Para M.

 

 

Estado civil

Fue hace pocos días que estuvimos hablando con mi novio acerca del tema, ya que falta poco para que nos casemos.

Habituado a esta altura a mi extrema sinceridad y posturas poco usuales, le dije que para mi el estar soltero, y sin pareja, es un estado más que ideal.

La soltería tiene demasiada mala fama, y como las cosas que suelen tener mala fama, pueden ser muy divertidas.

Realmente no intento repudiar ningún estado civil; ni caigo en el patetismo de las que dicen odiar tener novio, como si eso las hiciera superiores, ni de las que creen que solo se puede ser feliz estando en pareja.

Creo que la receta la encuentra cada una. En lo único que sí creo es en el respetarse a si misma y no arrastrar la dignidad en pos de estar con alguien a cualquier precio.

Claro que no siempre pensé así, pero casi 10 años de estar sin pareja me llevaron desde una primera angustia y desolación post separación a un pleno descubrir la verdadera alegría que implicaba el estar con nadie más que mi misma, sentir esa libertad plena de cada día, esa paz de vivir sola, elegir mis acciones, salir con quien quería y viajar.

Por supuesto esos años me encontraron transitando mis veinte y pico e iniciando los 30, en plenitud laboral y económica, con departamento propio y billetera dispuesta para gastar, factores poco menores.

Cada historia con un hombre se daba en el marco de una aventurita pasajera, un encuentro menor y salvo un par que me conquistaron y dejaron, el resto no pasó a ser más que un simple entretenimiento.

En esos años mis amistades fueron cambiando y evolucionando; sin embargo una gran parte de mis amigas aún siguen estando, y vivimos esos años acompañándonos  ya sea llorando por algún tipo, consolándonos por alguna pérdida,  pasando juntas un sábado a la noche, sacándonos el teléfono para no caer en la tentación de llamar a ese hijo de puta, despertándonos de día muertas de risa en algún lugar olvidable, año tras año.

Con el tiempo noté que mis aires de libertad estaban bien llevados por un cinismo creciente hacia las relaciones estables, y fue nada menos que en una relación casual que encontré al amor de mi vida.

Ni el ni yo esperábamos enamorarnos ni teníamos ese tipo de expectativas en general, no solo el uno respecto al otro.

Pero el control de los tiempos, de las libertades y de la voluntad esta vez cedieron y el cinismo se transformó en una incipiente confianza.

Las primeras reglas de “Venís un rato y te vas” fueron cediendo tras el paso de las horas. Con el tiempo no nos quedó otra que admitir que eramos novios.

Y después qué?

La posible convivencia con mi novio no era un objetivo para mi como para muchas chicas sino más bien un temor al que no quería enfrentar, y por el contrario, lo postergaba bastante.

Qué iba a hacer con un hombre dando vueltas por mi departamento, con el que me iba a chocar (??) , y lo peor de todo, con quien debía compartir placards y cajones?

Fui clara desde el principio: esto me va a costar y quiero que sepas que me voy a sentir asfixiada. No me voy a poder estirar en la cama como yo quiero y yo a la noche ceno galletitas y coca light. No esperes que cocine, mi heladera solo tiene queso light y agua de la canilla, y yo salgo con mis amigas mucho.

Finalmente la convivencia no tuvo un comienzo ni tan difícil ni tan asfixiante. Más seguido que lo que querría reconocer, terminaba extrañando su perfume si viajaba y sus comidas caseras.

Las galletitas Express no parecían tan ricas cuando él cocinaba y me convertí en una de esas repudiables novias que usan la camisa del novio en su ausencia.

Somos animales de costumbre, dice la frase. Estamos predeterminados a perpetuar la especie, dice otra corriente.

Sea cual sea la teoría que más cierre, un buen día alguien se transforma en imprescindible y toma el control de tus ganas, se vuelve la elección preferida de tus libertades y ocupa gran parte del tiempo de tus pensamientos.

Sigo desconfiada pero siempre me gustó apostar, así que elijo celebrar el fin de mi soltería en breve, que no es más que un acto simbólico de una nueva etapa. Nada cambia más que lo que cambia la cabeza y lo que cada uno le otorga al acto en si.

Y allí una vez más estarán mis amigas, las de siempre, que me acompañaron en el cinismo, en la desconfianza, en los temores, en la esperanza y en los inicios de nuevas aventuras.

 

 

Metáforas del amor

 

 

 

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Ruidos en la casa

Melina se despertó más temprano que lo habitual, un poco sobresaltada por el ruido de la cocina. Seguramente su madre estaría cocinando algo, pensó entredormida.

No pasaron más de pocos segundos hasta que el sabor amargo la envolvió como cuando uno despierta de una pesadilla, y se da cuenta que es la realidad.

La mamá de Melina había fallecido hacía más de un año atrás.

Luego de una corta y dura enfermedad, se había quedado sin su compañera, a la vez que encontraba el trabajo de sus sueños, todo en una semana.

Dejó su departamento de soltera para acompañar a su padre, y la revolución que tuvo su vida no opacó el dolor y la angustia por la pérdida.

Me contó lo sucedido en una cena, recientemente. Y como solemos hacer con Melina, nos pusimos a charlar sobre el tema.

Yo recordé que en el peor momento de mi vida, la única cosa en el mundo que a mi me calmaba la angustia era estar con mi mamá, sobre todo su abrazo. Esa piel que te abraza, ese perfume tan arraigado en los sentidos.

 

“Yo creo que nunca voy a superar la pérdida de mis padres”-le dije. “El perfume de mi mamá me remonta a mi tiempo más arcaico, a mi comienzo mismo, está metido en la piel de uno, o debería decir, es la misma piel”.

 

Al otro día Meli me llamó para contarme que había soñado con su mamá. En el sueño le decía que ella ya había hecho su vida, y que ahora tenía que ocuparse de hacer la suya.

Uno puede elegir creer o no místicamente en el sentido de los sueños. Uno podría decir que es un intento reparador de la angustia diurna, de esa angustia que amenaza la existencia misma. O no elegir decirlo.

Uno puede elegir como Meli hace todos los días, llevar el recuerdo de su mamá en la piel, y en la casa y en las fotos y en las charlas, y a la vez elegir continuar su vida.

Hay duelos que nunca concluyen, y cómo podrían hacerlo.

Por eso no juzgo a mi madre, que se ocupa de mi abuela sin importarle casi nada más.

Porque la madre, al menos en algunos casos, es lo UNO, el comienzo mismo de la vida.

Porque donde comienza esa piel, ese perfume de mamá, es el principio mismo de una.

 

Soñando con mi pasado, mi presente y mi futuro

Desperté angustiada, agitada y giré hacia mi pareja. Todavía no eran las 7 am, pero como si las 5 pm le dije:

 “Soñé algo horrible, pesadilla”.

Me miró y continué mi relato (monólogo) algo así:

 “Iba caminando por la calle, iba hacia algún lugar con alguien conocido, querido, pero no se quién era. De repente empiezan a estallar mis oídos con tiros, una balacera infernal. Nos tiramos inercialmente todos al piso, al menos los que veía delante de mí. En unos segundos, cesaron los disparos, y sin entender mucho qué sucedía, pero comprendiendo que no había acabado el peligro miré y casualmente estaba mi casa a metros. Era en realidad la puerta de un departamento que no conozco, pero como solo pasa en sueños gracias a las leyes del inconsciente, de todas maneras era mi casa. Aunque no era cualquier casa: era la casa de la niñez. Entramos con mi acompañante anónimo, y al querer cerrar la puerta alguien me mira de la calle, con mirada suplicante. Por piedad lo dejé entrar, pero no con menos suspicacia lo dejé en planta baja sin invitarlo a subir. A medida que subíamos por las escaleras, se parecía cada vez más a mi casa infantil; y allí estaba el famoso escondite o ahora llamado habitación del pánico. El último rincón, el lugar seguro. Cuando entraran, no podían llegar hasta ese lugar”

Mi futuro esposo me miró y me dijo, suelto de cuerpo y con desgano:

“Soñaste con una alegoría de la AFIP, el estado opresor”

No le contesté nada, me reí porque conozco su tipo de humor, pero cual psicóloga freudiana tomé su chiste y no pude evitar recordar que los sueños como los chistes en parte se forman de vivencias diurnas, y el tema había estado presente en la cena, así como el de la inseguridad.

Ahora bien el sueño también es una metáfora, y así como la calle podía representar el espacio público, la casa, era el espacio privado.

Así podría decirse que el espacio público privado y su debate estaban en tensión (en mi sueño) con tinte persecutorio y qué  más que aparecer tomando esa forma en la cabeza de una chica nacida en pleno 1978.

Al fin y al cabo, nada tiene de especial ni nadie puede privarme del placer de que la angustia es mi propiedad privada, mi espacio de libertad personal, mi derecho neurótico y mi reacción inconsciente a la realidad.

Solo puede interesarle como material a mi analista, el cual me mandó escribir como tarea. Como material para análisis de mis sueños persecutorios, y de mis sueños de progreso y caminar hacia adelante.

 

 

 

 

 

 

La mujer de mi vida

Cómo dicen adiós las mujeres

Cómo dicen adiós las mujeres

By Quino

 

Feliz año!

yo, heroína

Si en algo colaboran las telenovelas, es en el armado de nuestras fantasías.

Alimentando nuestra neurosis diaria, fuera de la ficción de la televisión, en la realidad también tejemos nuestras propias novelas.

Hasta la más escéptica y racional de las mujeres siempre tiene un final feliz o una fantasía programada en su chip mental. Una situación donde sufriste una injusticia, un tipo que no te trató bien, alguien que hirió tus sentimientos; todos disparadores de lo que yo llamo la fantasía de la “vengadora”.

La venganza no entendida en un sentido destructivo sino más bien alentada por una sed de justicia.

El gran clásico de esta tipología y estoy bastante segura que encabeza el ranking es la del ex.

Siempre hay, entre la lista de ex que recorrieron nuestras vidas, uno al menos que te genera esa sed de venganza. Ese tipo que sentiste que “te arruinó la vida” o “te quitó la inocencia”. Por suerte saliste adelante y te sobrepusiste (o en eso estamos) pero, quién no fantaseó con volver a verlo, que te vea divina, más flaca que siempre y con un tipo claramente mejor que él, o enterarte que anda deprimido porque se dio cuenta que te perdió y que está súper arrepentido, emborrachándose de bar en bar para olvidarte. Es muy importante en este sentido el aporte de tus amigas: te van dando información “jugosa” sobre su estado, sobre la nueva novia, y siempre es fundamental que alimenten esta fantasía tergiversando, un poco por amistad, la cruda realidad a tu favor. Digamos que es una etapa de rehabilitación necesaria.

Que quede claro: no nos interesa volver con ese tipo, al menos por una cuestión de dignidad y no porque ya seamos inmunes; sino porque lo único que importa es que sufra arrepentido y que repita “Cómo la dejé ir?”

La otra es la justicia laboral. Que ese trabajo del cual huiste despavorida o te fueron, donde nadie confiaba en tus capacidades y no te ascendieron jamás a pesar de tus esfuerzos, vuelva a buscarte para ofrecerte el puesto de tu vida, arrepentidos de que no supieron valorarte. Una especie de “Secretaria Ejecutiva” versión porteña, digamos.

En cada una de estas fantasías, (y podría seguir enumerando) hay siempre un factor común: el arrepentimiento de un otro que no nos valoró lo suficiente.

Un otro que no vió, que no supo ver, que no se dio cuenta, que no quiso.

Creo que el gran problema no es ni ese tipo ni ese laburo: es más la falta de confianza en una misma y en el valor de ser quien somos, lo que alimenta estas fantasías. Una especie de proyección en otro de esa parte de una donde no nos gustamos ni nos queremos ni un poco. Donde nos echamos la culpa de lo que pasó.

En lo que respecta a mi, de un tiempo a esta parte puedo decir sinceramente un “Ojalá que le vaya bien” a ese ex al que antes le mandaba también muy sinceramente lo peor del universo y mis más oscuros deseos.

Esa cuota de resentimiento que quedaba, se terminó el día que me dí cuenta y pude sentir, que realmente el tipo se había perdido una gran oportunidad en la vida al perderme a mi.

Y cuando no me creo nada de estas afirmaciones de la autoestima, onda Osho, siempre me sirve pensar que yo soy la heroína de mi propia novela, donde ese tipo, al final, solo fue un actor invitado de temporada, un insignificante en la historia general, el capítulo 23 de 310.

 

 

buenas noticias

Muchos de ustedes ya saben, pero no podía dejar de compartirlo en mi blog. Desde el domingo pasado estoy escribiendo para Perfil Rouge, el site para mujeres de moda, deco, relaciones y todo lo que querés leer. Estoy muy contenta por eso! No podría haber recibido esa propuesta sin este blog que empecé hace un par de años como lugar de catarsis y que me trajo tantas alegrías.

Podrán leerme allí todos los domingos!

Los invito a pasar en http://rouge.perfil.com/

 

Gracias por compartir esto conmigo! Y muchas felicidades para todos en estas fiestas :)

CY

http://rouge.perfil.com/2011-12-18-882-chicas-de-los-ochenta-por-carla-york/